Arte y literatura entorno a la brujería

La representación de las brujas en una obra artística hace que su imagen quede subordinada a las intenciones y emociones del autor, por lo que a lo largo de la historia, la idea de bruja ha vivido una evolución como concepto, el cual podemos conocer a través de las fuentes literarias y artísticas, sobre todo en lo que concierne a la pintura.

La brujer√≠a se ha querido analizar desde diferentes √°mbitos, llegando a hacer an√°lisis sociol√≥gicos, hist√≥ricos o psicol√≥gicos, que conducen a estudios puramente cient√≠ficos y complejos sobre su ontolog√≠a y raz√≥n de ser. Partiendo desde la antig√ľedad, la tendencia m√°s extendida por haber captado el inter√©s de m√°s personas fue la representaci√≥n sat√≠rica de la bruja.

Caricatura de brujas creando pociones
Caricatura de brujas creando pociones

Edad Antigua

La visi√≥n sat√≠rica y burlona de las brujas en la antig√ľedad

Desde la antig√ľedad, autores cl√°sicos como Horacio, Ovidio o Petronio ya crearon personajes en sus obras dotados de este car√°cter y actitud rid√≠cula. Se utiliza este estereotipo por dos cuestiones principales: el escepticismo frente a las pr√°cticas mal√©ficas y la captaci√≥n de la atenci√≥n del espectador mediante aspectos m√°s cercanos a este. Estos recursos eran algo extendido en la antig√ľedad, sobre todo en estas sociedades tan preocupadas por el ocio de sus ciudadanos. Sabemos que el pueblo romano necesita pan y circo, as√≠ como las obras teatrales griegas no hubieran mantenido fija la atenci√≥n sin la proyecci√≥n de la catarsis en sus obras. La idea fue por tanto, crear a trav√©s de la bruja un personaje con el que hacer comedia, que fuese m√°s humano y gracioso.

Desde estos autores se creó una imagen satírica de la bruja, ya que el drama de la sátira es más cercano a los sentimientos humanos que el estudio de un científico o un teólogo. Se podría decir que la bruja fue en la literatura clásica un personaje dionisiaco por su actitud dinámica, irregular y cambiante, que puede pasar de la alegría desenfrenada a la tristeza sin límites.

Caretas feliz y triste del drama teatral
Caretas feliz y triste del drama teatral

Edad Media

El Bosco y su car√°cter perverso

El Bosco fue el autor medieval que mejor trató aspectos de la hechicería y de las brujas. En sí, el autor ya era diabólico, representando en sus cuadros equilibrios raros, caprichos musculares y movimientos descoyuntados. Uno de los ejemplos más claros de como insertó la brujería en su obra es el cuadro de Las Tentaciones de San Antonio que reside en el Prado. En él se ve a una pareja que se traslada a la fiesta maléfica del Sabbat en un pez volador. Debido a sus sentimientos morbosos, pensamientos satíricos e impulsos místicos, tuvo que censurar muchas de su obras, por lo que frecuentemente expresó motivos esotéricos de manera subliminal.

Las tentaciones de San Antonio
Las tentaciones de San Antonio

El Realismo literario

En el medievo se utiliz√≥ tambi√©n la literatura como veh√≠culo difusor del concepto de hechicer√≠a. La literatura de este periodo se encargo de fustigar los ejercicios de las brujas y de describirlas de manera burlesca. De esto se hablaron autores como Cervantes, como en su ‚ÄúColoquio de los perros‚ÄĚ, a trav√©s del cual cre√≥ una silueta humor√≠stica de la bruja, y Quevedo, en cuyo ‚ÄúBusc√≥n‚ÄĚ aparece la bruja como alcahueta y madre del protagonista.

Adem√°s, estos autores utilizaban recursos descriptivos, se serv√≠an de la creaci√≥n de escenas donde pudieran expresar su visi√≥n burlesca, como la idea de aquelarre que refleja ‚ÄúEl coloquio de los perros‚ÄĚ de Cervantes:

‚Äúen un Valle de los Montes Pirineos, en una gran jira (‚Ķ) √≠bamos muy lejos de aqu√≠, a un gran campo, donde nos juntamos infinidad de gente, brujos, brujas, y all√≠ nos da de comer (el Diablo) desabridamente, y pasan otras cosas, que, en verdad, y en Dios y en mi √°nima, que no me atrevo a contarlas, seg√ļn son sucias y asquerosas, y no quiero ofender tus castas orejas‚ÄĚ.

Macho cabrío satirizado
Macho cabrío satirizado

Edad Moderna

Ya entrado el S.XVII se vio como la revolución científica dejaba a las brujas en un segundo plano. Se comenzó a elaborar una mentalidad escéptica respecto a las prácticas espirituales, por lo que aquel que siguiese persiguiendo o condenando a la brujería empezaba a verse como una persona de mentalidad anticuada.

Luis V√©lez de Guevara dej√≥ claro con las siguientes l√≠neas que no sent√≠a temor ni respeto alguno hacia el diablo, en su obra ‚ÄúEl diablo cojuelo‚ÄĚ:

‚ÄúVuelve all√≠ y mira con atenci√≥n c√≥mo se est√° untando una hip√≥crita a lo moderno para hallarse en una gran junta de Brujas que hay entre San Sebasti√°n y Fuenterrab√≠a, y a fe que nos hab√≠amos de ver en ella si no temiera el riesgo de ser conocido el Demonio que hace el cabr√≥n, porque le d√≠ una bofetada a mano abierta en la antec√°mara de Lucifer sobre unas palabras mayores que tuvimos‚Ķ‚ÄĚ

Brujas expresivas se√Īalando

Goya y la mentalidad moderna

La obra de Goya trat√≥ la brujer√≠a de una manera m√°s profunda que cualquiera de sus antecesores. Entre las apariciones de brujas en sus cuadros destacan las de sus planchas, que, entre la colecci√≥n de 80 escenas, las tituladas como ‚ÄúA Caza de dientes‚ÄĚ o ‚ÄúYa es hora‚ÄĚ nos parecen m√°s relevantes.

En estas representaciones se muestra la faceta m√°s pesimista del autor, que percib√≠a un mundo negro, para ennegrecerlo a√ļn m√°s con la tem√°tica de la brujer√≠a. Esta actitud se cre√≥ debido a los achaques y debilidades de su vejez, entre los que reinaba la sordera. Esto le permiti√≥ ir m√°s all√° de la apariencia mal√©fica para tocar lo estados m√°s oscuros de la conciencia. El mejor ejemplo de esto fue quiz√°s su obra llamada ‚ÄúAquelarre‚ÄĚ.

Aquelarre Goya 1797
Aquelarre Goya 1797

Edad Contempor√°nea

Romanticismo y Folklore

En el siglo XIX la brujería se trataba muy de lejos, ya que los artistas se preocuparon más por el color, y la imagen de la bruja quedó como mucho teatralizada. Algunas obras características de este periodo fueron las de Merimée o los folletines de Walter Scott.

 Los autores eran cada vez más profesionales y virtuosos a través del color, como Gautier y Victor Hugo, por lo que fueron alejándose de la visión grotesca del Bosco o la profundidad de Goya.

En cuanto a la literatura, la aspiración romántica de encontrar héroes a través de la genealogía de sus pueblos hizo que las brujas aparecieran en zarzuelas y novelas de manera banalizada. Todo este movimiento realmente volvió ilusorio el mundo de las brujas. Un mundo totalmente artificial y rodeado de fantasmas, que tenía como objetivo el crear invenciones espectaculares.

Bruja con tres piernas sujetando una bola de cristal
Bruja con tres piernas sujetando una bola de cristal

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