Esoterismo primitivo y las primeras civilizaciones: el origen de las brujas

La concepción de la magia primitiva

¬ŅQu√© pensar√≠as si te dijera que los sistemas de creencias esot√©ricos son una de las primeras construcciones ideol√≥gicas del ser humano?
Pues s√≠, antes de que existieran religiones, las sociedades primitivas tuvieron la necesidad de dar explicaci√≥n a su realidad f√≠sica para teorizar sobre la metaf√≠sica que conceb√≠an. A partir de esta necesidad de aprender para explicar, surgieron dos formas primarias de concebir los fen√≥menos f√≠sicos: la racional y la emocional. En estadios m√°s primitivos de la consciencia, se tiende a ser m√°s impresionable, porque al no entender el funcionamiento de las leyes f√≠sicas, se conciben los fen√≥menos ocurridos como ca√≥ticos e inestables, fruto de una naturaleza a√ļn por estudiar. De este modo se entiende que se crease una visi√≥n po√©tica (que condujo al mito), y no cient√≠fica, de la realidad.

Metafisica y ontologia

Grabado de Camille Flammarion:

“L’Atmosphere: M√©t√©orologie Populaire” (Par√≠s, 1888)

De esta manera, el pensamiento primitivo se forjó entorno a las prácticas mágico-espirituales, las supersticiones y la dialéctica entre las fuerzas de la naturaleza, para dar paso progresivamente a la construcción de las religiones y pensamiento científico en las sociedades estatales. Por tanto, el esoterismo y el pensamiento mágico-espiritual son anteriores a la creación de la religión, y fue la fusión de ambos la que se manifestó en las sociedades estatales.

La magia de los cazadores - recolectores

La magia entendida de manera primitiva era ya practicada por grupos cazadores-recolectores mediante rituales m√°gico-religiosos que tuvieron diferentes funciones. Para ejemplificar esta idea podemos recurrir al uso de pinturas rupestres como s√≠mbolo de apropiaci√≥n de la fauna y las representaciones narrativas de las partidas de caza, as√≠ como la creaci√≥n de figurillas femeninas conocidas como ‚ÄúVenus‚ÄĚ, o el arte m√≥vil prehist√≥rico, que, aunque no se conozca de manera fiable la utilidad que tuvo en su tiempo, se han manejado ideas que lo explican como amuletos protectores o iconos que mantendr√≠an la fecundidad femenina, as√≠ como para definir el canon femenino de la √©poca o el misterio del embarazo a trav√©s de la representaci√≥n de la esteatopigia. Explico esto porque fue un modelo extendido en toda Europa y parte de Asia, en grupos que no pod√≠an tener contacto entre ellos por la distancia que los separaban. Las similitudes entre grupos humanos tan separados entre s√≠ explican que hubiese ambiciones comunes de explicar cuestiones esenciales de la vida.

Sociedades cazadoras-recolectoras
Pinturas rupestres
Pinturas rupestres

Cultos Lunares y Solares

Uno de los sistemas de creencias mágico-espirituales más antiguos, que dio lugar a las religiones de Melanesia, el sureste de Asia, El Congo, el Amazonas y El Orinoco, fue el basado en los ciclos lunares y solares. Se trata en su mayoría de sociedades matrilineales en las que la mujer actuaba como sacerdotisa, asociada a los ritos lunares, mientras que el hombre estuvo asociado al sol. La relación que en muchos casos debió hacerse entre la figura femenina y la luna fueron orgánicas y no espirituales, en cuanto a la menstruación y la reproducción se refiere. En resumen, fue una relación básica que afectaba principalmente al sexo femenino, y que posteriormente creo otras configuraciones más complejas basadas en el espiritualismo y las creencias supersticiosas.

Estela sumeria de cultos solares

Si estudiamos con detenimiento las religiones antiguas y sus mitologías, desde las primeras ciudades-estado mesopotámicas se repite un modelo análogo en el que hay una diosa madre asociada a la fecundidad, a la naturaleza y a los animales, mientras que el dios padre está asociado a la guerra y al plano solar y alado. Algunos ejemplos claros y conocidos serían la diosa Ishtar y El dios Assur, dioses principales del panteón asirio.

Ishtar la diosa madre

El rol social de los dos sexos

Esta asociación y rol que se otorgaron ambos sexos en las sociedades primitivas y que después recogerían como herencia las primeras ciudades-estado y los grandes imperios antiguos queda explicada en palabras del autor Julio Caro Baroja, cuando en su obra sobre brujería expone que:

‚Äúesta influencia no se debe a mecanismos culturales, sino a lo que en s√≠ tienen de vitales las nociones de la majestad celeste, de la fuerza solar, del misterio y secreto de la noche y su astro, nociones que han gravitado, gravitan y gravitar√°n durante generaciones‚ÄĚ

Sol para los hombres, luna para las mujeres

De este modo se ve clara la lógica relación que se hace del hombre con el sol y de la mujer con la luna. La actividad y vitalidad diurna ha sido relacionada y representada mayoritariamente con la imagen masculina, mientras que la nocturnidad mortífera, más misteriosa y secreta con la mujer. Posteriormente, con la creación de la metafísica cristiana, encontramos una analogía entre los dos modelos. Cuando se trasladó esta teoría metafísica de los ciclos lunares a la religión cristiana, el dualismo sol-luna pasó a llamarse cielo-tierra. El primero es expresión de bien, paternidad y autoridad superior, mientras que el segundo refleja el mal, la maternidad y la fecundidad.

culto lunar y culto solar

Hay que hacer un inciso, ya que, mientras en los grupos primitivos pre-estatales, (salvando las diferencias de la infinidad de casos) se puede hablar de un grado de mayor igualdad entre sexos por la falta de un sistema impositivo y la necesidad de la cooperación, mientras que, con la aparición de los estados patriarcales, la mujer quedó como sexo débil, subordinada a la posición social del hombre. Un claro ejemplo de ello es el Código de Hammurabi (primer código de leyes recogido en la historia), que definía la leyes de la Babilonia antigua, y que relegaba a la mujer a un puesto de inferioridad, que podría ser gravemente condenada por lo que hoy consideramos una conducta normal.

Código de Hammurabi

Conclusion

Por lo tanto, la transici√≥n de las sociedades primitivas a las estatales definen no √ļnicamente el paso de la espiritualidad y la interpretaci√≥n po√©tico-dram√°tica a la religi√≥n, sino un cambio de estatus social de la mujer, y que encuentra sus ra√≠ces l√≥gicas en la evoluci√≥n de la interpretaci√≥n f√≠sica de la realidad.

De la magia a la religión

Las religiones se formaron como ya hemos mencionado, posteriormente a las prácticas magico-espirituales. Se formaron a partir de 4 principios elementales, definidos en griego como Mythos, Logos, Ethos y Eros, que en su conjunto son un cuerpo de creencias de orden lógico que construyen las ideas sociales de la moral y el amor. Estos componentes permitían darle sentido al tiempo y espacio de la vida humana, además de dotarla de un sistema ético-moral que enfrentaría a las fuerzas del bien y del mal. A partir de la creación de entidades positivas también se definieron las negativas, pudiendo distinguir de esta manera los seres sobrenaturales, peligrosos y errados.

Magia publica y magia privada

La fusi√≥n de magia y religi√≥n en sociedades como la griega o romana crearon la diferencia entre magia p√ļblica y privada.

Estos dos tipos eran entendidos tambi√©n como magia ben√©fica y mal√©fica, por la ya mencionada carga moral que supone la religi√≥n. La magia ben√©fica era realizada p√ļblicamente por costumbre, pues era anterior a la religi√≥n. Su uso pretend√≠a entre otras cosas, dar auspicios o augurios positivos, o llamar a ciertos fen√≥menos meteorol√≥gicos seg√ļn las necesidades sociales. En resumen, se cre√≥ una casta sacerdotal elitista que dec√≠a ser capaz de resolver problemas p√ļblicos con su magia. Esto responde a unos claros intereses sociales, puesto que, fuesen fiables o no sus m√©todos, era mayor la fuerza de sugesti√≥n y el poder de influencia que podr√≠an ejercer sobre la poblaci√≥n si as√≠ lo precisaban.

Augur Romano

En segundo lugar, la magia privada y conocida como mal√©fica fue practicada por los hechiceros y hechiceras, personas que realmente se hicieron conocidas por su fama y no por sus actos. La opini√≥n p√ļblica es m√°s digna de tenerse en cuenta que la idea que de si misma tenga la hechicera. Por lo tanto, las personas calificadas como hechiceras en las ciudades-estado eran realmente una construcci√≥n social que sirvi√≥ para alimentar la literatura y el lado mal√©fico o moralmente negativo de la religi√≥n imperante.

Para terminar

En definitiva, y para concluir esta introducción a la magia primitiva, la presencia de la magia en las sociedades es realmente importante, pues como apunta Baroja:

‚ÄúLas consecuencias que trae a una sociedad el hecho de que se crea objeto de actos m√°gicos constantemente son incalculables, pues todo su sistema de sanciones, religiosas o legales, debe ajustarse al que podr√≠amos llamar sentido m√°gico de la existencia‚ÄĚ.

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